Carta del
Presidente

La transición energética implica una evolución
hacia un modelo energético más sostenible
que preserve el cuidado del planeta
Antonio Brufau Niubó

Queridos accionistas,

Como habrán podido comprobar en el último año, el futuro de la energía se ha situado definitivamente en el centro del debate público. Me gustaría aprovechar estas líneas para compartir con ustedes nuestra visión sobre la transición energética y, sobre todo, explicarles cuál es la contribución de Repsol a este objetivo común.

Tal vez algunos de ustedes se pregunten por qué es necesario revisar un modelo energético que ha conducido a la sociedad a cotas de progreso y bienestar inimaginables hace apenas un siglo. La razón es que la intensa actividad del ser humano, entre otros factores, está provocando diversos fenómenos adversos como el deterioro de la calidad del aire o el calentamiento global.

Nuestra misión es contribuir a encontrar la forma de compaginar el cuidado y la sostenibilidad del planeta con el desarrollo de la actividad económica, que hace posible la generación de riqueza y la mejora de la calidad de vida de las personas. El mundo va a necesitar en los próximos años aún más energía para cubrir las necesidades de su creciente población, que en 2050 superará los 9.000 millones de personas, y debemos ser capaces de proporcionarla de manera eficiente y sostenible medioambientalmente.

Como empresa global, Repsol hace tiempo que se convirtió en un decidido agente de esta transición energética, proceso que, a nuestro juicio, implica una evolución hacia un modelo energético más sostenible que preserve el cuidado del planeta.

Con este objetivo, nuestra compañía sigue reforzando la eficiencia energética en todas sus actividades y la apuesta por su core business, al tiempo que desarrolla negocios de bajas emisiones.

A través de la innovación tecnológica, por ejemplo, estamos mejorando la eficiencia de nuestros procesos industriales. Gracias al trabajo de las personas que forman Repsol, entre 2006 y 2018 hemos reducido nuestras emisiones en 4,9 millones de toneladas anuales de CO2 y para 2025 queremos hacerlo en tres millones de toneladas adicionales.

El mejor ejemplo de la apuesta de la compañía por la transición energética lo encontramos en la actualización, en junio de 2018, de nuestro Plan Estratégico, donde apostamos por el gas natural como fuente de energía clave para las próximas décadas y por el desarrollo de negocios de bajas emisiones.

El gas natural es una fuente de energía asequible, abundante y con menores emisiones que puede resultar esencial para la generación de electricidad. Según la Agencia Internacional de la Energía, sustituir el carbón por gas en la generación de electricidad reduciría las emisiones un 50% por cada kilovatio producido. Además, es el complemento perfecto para suplir los problemas de intermitencia y almacenamiento que actualmente presentan las energías renovables en todo el mundo.

En cuanto al desarrollo de negocios de bajas emisiones, en 2018 hemos adquirido los negocios no regulados de generación de bajas emisiones de Viesgo y su comercializadora de electricidad y gas. Una vez cerrada esta adquisición, lanzamos nuestra nueva filial, Repsol Electricidad y Gas, que ya cuenta con una capacidad de generación de 2.952 megavatios y 830.000 clientes.

Como parte de esta evolución de nuestra compañía, también estamos aportando nuevas soluciones a sectores que tradicionalmente hemos liderado, como el de movilidad, en cuyo proceso de cambio estamos participando desde diversas vertientes. En la actualidad, seguimos a la vanguardia del suministro de energía para la movilidad en España y, en el futuro, estaremos en cualquier modalidad de energía presente en el mercado, adecuándonos a las necesidades y exigencias de nuestros clientes y de la sociedad en cada momento.

Nuestra compañía innova de forma continua para ofrecer los combustibles más avanzados, con formulaciones que mejoran la eficiencia de los motores y reducen las emisiones. Al mismo tiempo, lideramos el desarrollo de carburantes de bajas emisiones como el AutoGas y participamos en la red de recarga pública de vehículos eléctricos más amplia de España.

Más allá del uso de nuevas fuentes de energía, en Repsol consideramos que la mejora de la movilidad requiere ineludiblemente la renovación del parque automovilístico, sobre todo en un país como España que, con más de 12 años de media, tiene uno de los más antiguos de Europa.

Los motores de última generación han permitido reducir un 90% sus emisiones contaminantes en los últimos 25 años, tanto en gasolina como en diésel. Para comprender mejor la magnitud de esta mejora, podemos poner como ejemplo que diez coches del año 2005 emiten lo mismo que 48 coches actuales.

Si hasta 2030 logramos sustituir en España los vehículos más antiguos del actual parque automovilístico por los de última generación disponibles ahora en el mercado, nuestro país reduciría sus emisiones en 20 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Estamos en el mejor momento para afrontar de forma decidida esta evolución. En los próximos años, cada entorno deberá diseñar su propia ruta hacia la transición energética, que debe resultar medioambientalmente sostenible para nuestro planeta y ser lo más eficiente posible en término de coste y equidad para los ciudadanos.

Por todo ello, debemos ser rigurosos a la hora de decidir qué soluciones nos van a ayudar a cumplir nuestros objetivos. Por ejemplo, hoy en día desconocemos los cambios tecnológicos que se van a producir en los próximos años, así que no podemos cometer el error de basar nuestra transición energética en tecnologías inmaduras o que pueden no resultar útiles a largo plazo.

Para evitar esto resulta clave diseñar una transición energética con objetivos a medio y largo plazo y que pueda incorporar nuevas soluciones, dando prioridad a las tecnologías más competitivas en cada momento.

En este sentido, resulta imprescindible que las autoridades mantengan en todo momento el principio de neutralidad tecnológica y faciliten al ciudadano, a través de incentivos públicos, el acceso a tecnologías ya maduras que ayuden a mejorar la eficiencia energético de sus hogares o a lograr una movilidad más sostenible.

¿Cómo será, por tanto, el mundo de la energía dentro de 20 años? Todas las previsiones indican que, en 2040, el mix energético de cada país estará formado por un mosaico de diferentes energías. Esto quiere decir que todas las energías van a tener su papel para cubrir las necesidades de la población. Según los diferentes escenarios de la Agencia Internacional de la Energía, el petróleo y el gas natural cubrirán para entonces cerca de la mitad de la demanda mundial.

Repsol sigue apostando por ser un proveedor global de multienergía, capaz de ofrecer a sus clientes la energía que necesiten en cada momento. Para ello contamos con la fortaleza de unos negocios tradicionales cada vez más eficientes, como el refino del petróleo y la venta de sus productos derivados, además de nuevas variantes, como la apuesta por el gas natural y el desarrollo de negocios de bajas emisiones.

Y todo ello, además, con el apoyo de la innovación, la tecnología y la digitalización, palancas de nuestra estrategia, que serán claves para realizar nuevos desarrollos y seguir mejorando la eficiencia de nuestras actividades en los próximos años.

Para hacer frente a todos estos retos y avanzar en la transición energética en la que estamos inmersos, es fundamental el talento de las personas que forman Repsol, personas que nos impulsan día a día para que podamos seguir liderando el futuro de la energía.

En mi nombre, y en el de todas ellas, les agradecemos su confianza.

 

Firma del Presidente

Antonio Brufau
Presidente

Antonio Brufau
Presidente
Todas las energías van
a tener su papel para
cubrir las necesidades
de la población
en 2040