Evolución Previsible

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Perspectivas del sector energético a corto plazo

A corto plazo, de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el balance oferta-demanda de petróleo estaría determinado principalmente por el acuerdo de recorte de producción de la OPEP y algunos países no-OPEP de finales de 2018. Por el lado de la no-OPEP, espera un aumento de su producción de cerca de +1,75 millones de barriles diarios en 2019, los cuales se concentrarían casi en su totalidad en EE.UU. (+1,59 millones de bbl/d) y una contribución más modesta de Brasil (+320 mil bbl/d).

Por el lado de la OPEP, el mercado estará muy pendiente del grado de cumplimiento de los compromisos de recorte de producción aprobados en diciembre de 2018 (-800 millones de bbl/d a partir de enero y hasta junio), junto con los recortes anunciados por aliados exportadores no-OPEP (-400 millones de bbl/d), liderados por Rusia, lo que ha tenido un efecto directo en las cotizaciones del precio del crudo. Por su parte, el aumento de la demanda global en 2019 se situaría en +1,4 millones de bbl/d, para alcanzar un nivel de demanda de 100,6 millones de bbl/d.

El consumo de los países no-OCDE crecería en +1,12 millones de bbl/d, mientras que en los países OCDE se registraría un incremento de +270 millones de bbl/d, representando cinco años consecutivos de crecimiento positivo. Este escenario implica una reducción de 380 mil barriles diarios en las necesidades de crudo OPEP y variaciones de inventarios para 2019 hasta los 30,6 mill.

Perspectivas a corto plazo
del balance oferta/demanda mundial
2019
Demanda = 100,55 millones de bl/d

Fuente: AIE y Dirección de Estudios de Repsol
(*) Líquidos del gas natural en la OPEP que no se consideran en los recortes de producción

Respecto a la evolución de los precios del crudo en el corto plazo, el consenso de analistas apunta a un precio medio del crudo Brent para para 2019 de 69 $/bbl.

Respecto a la evolución de los precios del gas en el corto plazo, para 2019 se espera que continúe el ajuste del balance iniciado en 2017. En este sentido, la clave será el comportamiento de la producción en EE.UU. que puede traducirse en mayores volúmenes de gas asociado debido a la producción de petróleo.

A pesar del interrogante que plantea la evolución de la producción, por el lado de la demanda, se anticipa un sólido crecimiento de las exportaciones (tanto de gas natural licuado -GNL- como de gas por tubería). En 2019 se seguirán incrementando tanto la capacidad de licuefacción con la entrada de nuevas terminales de exportación como la de gas por tubería a México. También se espera la entrada en operación de nuevas plantas industriales.

Perspectivas del sector energético a largo plazo

A escala mundial, los hidrocarburos aportan más de la mitad de la energía primaria consumida. En particular, el 32% del consumo energético primario global proviene del petróleo, siendo así la fuente energética más utilizada. Durante los próximos años no se esperan grandes cambios. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en su escenario base del World Energy Outlook de 2018, el petróleo registrará una contracción de cuatro puntos porcentuales en la matriz energética de 2040 respecto a 2017.

Por su parte, el gas natural alcanzará una participación del 25% sobre una demanda energética total estimada en 17.715 millones de toneladas equivalentes de petróleo. Perspectivas a largo plazo de la matriz de energía primaria mundial.

Perspectivas a largo plazo
de la matriz de energía primaria mundial

Fuente: AIE y Dirección de Estudios de Repsol

Perspectivas macroeconómicas

El crecimiento económico mundial ha venido desacelerándose recientemente, aunque por ahora de forma gradual. Así, las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI WEO abril 2019) estiman que el crecimiento global se moderará hasta el 3,3% en 2019, frente al 3,6% de 2018, aunque estabilizándose respecto al crecimiento del 3,2% en el que se situó el cuarto trimestre de 2018. El crecimiento de las economías avanzadas se prevé que se desacelere en 2019 hasta el 1,8%, con la actividad en EE.UU. expandiéndose un 2,3% (inferior al 2,9% de 2018) ante el efecto retardado de las subidas de tipos de interés y un mejor impulso fiscal.

En todo caso, durante 2019 el impulso fiscal en EE.UU. seguirá siendo positivo, lo que mantendrá el avance de esta economía por encima del resto de países desarrollados. Así, en la Zona Euro la actividad se prevé que se expanda un 1,3% y en España un 2,1%.

En las economías emergentes el crecimiento se ha ido moderando con mayor intensidad, y pese a cierta estabilización reciente, el crecimiento para 2019 se espera en el 4,4%, pues China está respondiendo a la moderación en su actividad con ciertas medidas de estímulo, que poco a poco tendrán efecto.

Entre los riesgos destaca la posibilidad de una desaceleración más abrupta en China, dado que en un contexto de excesivo endeudamiento y salidas de capitales las medidas de estímulo pueden ser menos eficaces.

Otro riesgo sería que un mayor endurecimiento de las condiciones financieras se traslade a un descenso adicional en el consumo e inversión, generando un círculo vicioso entre economía real y mercados financieros. Para evitarlo será clave que los bancos centrales muestren una mayor sensibilidad a los desarrollos financieros.